Nunca pensé que la forma en que uno se ve y piensa de
sí mismo, influyera de manera tan poderosa e importante en la realidad que lo
rodea.
La actividad de esta vigésimo cuarta sesión de la
materia de Responsabilidad Social y Ciudadanía me dejó perpleja.
Al llegar al salón se nos dividió en siete equipos de
cuatro personas. A cada equipo se le ofreció un pliego de papel bond de
cuadrícula, plumones y crayolas.
Posteriormente se nos dio una sencilla indicación:
Haciendo uso del material recién entregado, cada equipo debía elaborar una
réplica del planisferio de la Tierra.
La tarea no fue nada fácil, pues además de que en el
equipo parecía no haber mucho talento para el dibujo, de repente caímos en
cuenta de que no podíamos recordar a detalle las formas de los bordes y
fronteras de algunos países y continentes.
Cabe mencionar que teníamos prohibido consultar libros o fuentes electrónicas. El dibujo debía hacerse únicamente con lo que pudiéramos reconstruir.
Después de un rato, llevamos a cabo la mejor reproducción
que pudimos del planisferio de la Tierra y colocamos nuestro distorsionado
dibujo junto con las representaciones de los otros equipos.
Entonces observamos todos los dibujos y nos dimos
cuenta de patrones y características en común. En la mayoría de las
representaciones, México estaba bien definido, pero teníamos problemas para
detallar las formas de lugares más lejanos como Asia.
Además, curiosamente, todos colocamos a Europa
aproximadamente en el centro del planeta.
Luego de la sorpresa, confusión y contrariedad que
experimentamos al ver nuestros dibujos juntos, se nos permitió ver un
planisferio “real” y darnos cuenta del gran número de errores que tenían
nuestros dibujos. Olvidamos penínsulas, ubicamos erróneamente algunos países e
incluso omitimos algunos.
Posteriormente el profesor nos mostró dibujos hechos
por niños originarios de distintos países a los que se les pidió llevar a cabo
la actividad de la misma manera en que se nos indicó a nosotros. Los resultados
fueron muy similares.
Pequeños provenientes de Asia dibujaron a detalle sus
países e incluso islas, pero perdieron características importantes del Continente
Americano e incluso hubo quien suprimió a México de su mapa.
Pudimos concluir entonces que para todos era más fácil
representar a su nación y a lo que hubiera cerca de ella, pero tuvimos serios
problemas para reconstruir lugares lejos de casa. Además de este dato en común,
notamos que en los dibujos creados por los niños, Europa también parecía estar
al centro del mapa.
Al parecer esta visión eurocéntrica del mundo ha
dominado las representaciones cartográficas conocidas en todo el mundo y además
tenemos una clara percepción de que el hemisferio norte es mayor en extensión
territorial que el hemisferio sur.
Después vendría lo inesperado, el profesor nos dio
datos impactantes a cerca del verdadero lugar que ocupan los países y
continentes en el mundo:
-
Europa ocupa 9.7 millones de km2 mientras
que Sudamérica ocupa 17.8 millones de km2. Sin embargo, en nuestros
mapas siempre percibimos al continente europeo más grande que a Sudamérica.
-
La llamada URSS ocupa 22 millones de km2
mientras que el continente africano ocupa 30 millones de km2 y lo
cierto es que la mayoría diríamos que la URSS parece mucho más grande que
África.
-
Siendo observadores, es posible notar que Europa no es
el centro del mundo pues al localizar el Ecuador podemos constatar que el mapa
no está dividido en partes iguales.
-
En nuestros mapas el norte luce mucho más grande que
el sur, sin embargo en términos numéricos, el hemisferio norte ocupa 52
millones de km2 mientras que el sur tiene 100 millones de km2
de extensión territorial.
¿Cómo es posible entonces que todos tengamos esta
percepción tan equivocada de la realidad? La respuesta tiene que ver con el
poder y riqueza de los países europeos que tuvieron los medios para pagar la
elaboración de un mapa que se ajustara a sus intereses. Así pues, la proyección de Mercator, que es la
mundialmente mejor conocida, muestra a los países del norte mucho más grandes
de lo que en realidad son, y a Europa se le encuentra exagerado en tamaño y en
el centro del mundo.
Lo anterior tiene sentido si pensamos que los mapas plasman
nuestra manera de ver el mundo, y una imagen puede ser muy poderosa.
La representación de Mercator nos hace darles aún más
importancia a los países poderosos y colonizadores. Nos hace sentirnos
inferiores a ellos, pequeños e insignificantes.
Después de llegar a esta sorprendente reflexión y de
ser consciente de hechos que verdaderamente ignoraba, pude atender con
verdadero interés el video de una conferencia que nos fue proyectado y que
versaba principalmente sobre el verdadero lugar de América Latina en el mundo.
El conferencista supo atraer la atención de su
público, pero sobre todo, ofreció argumentos sólidos sobre la verdadera
importancia de la llamada “Latinoamérica”. Me permitió tener una visión mucho
más clara y objetiva de lo que realmente somos y significamos en el mundo.
La mayoría de nosotros pensamos que nuestras
capacidades son inferiores a las de un norteamericano o europeo, creemos que
las economías de nuestros países son pequeñas si se comparan con otros países y
hasta hemos llegado a sentir que es casi imposible lograr niveles de bienestar
y calidad de vida semejantes a los de naciones primermundistas.
Sin embargo, el conferencista se encargó de derribar
cada uno de los mitos que giran alrededor de nuestra realidad y de la forma en
que nos percibimos, o más bien, la forma en que nos han hecho vernos a nosotros
mismos.
Hemos permitido que se nos oculten las maravillas de
las que somos beneficiarios en esta tierra que ofrece riquezas invaluables.
Olvidamos los paisajes, la comida, las tradiciones, la cultura, la fuerza de
nuestra gente y el poder de nuestro trabajo… Somos verdaderas economías
emergentes, países en desarrollo, en constante evolución y progreso.
Somos más de lo que imaginamos, pero nos hace falta
saberlo y creerlo.
Hacia el final de la sesión pude observar a detalle una
representación alternativa del planeta Tierra. La versión del mundo de Peters
es diferente a la de Mercator porque trata de conservar las dimensiones
territoriales verdaderas de los continentes.
Ver la imagen del mapa de Peters, me conmocionó. Lugares
considerados tan poco importantes como África y América del Sur, se ven enormes
y parecen más importantes. ¡Qué diferente se siente saberse de un lugar cuyas
dimensiones son tan superiores a las de otros en el mundo!
Como dije al inicio, nunca me imaginé que las
percepciones de uno mismo fueran tan poderosas, una imagen puede cambiar
poderosamente el ánimo de quien se mira en ella, puede elevar o hundir la
autoestima y de acuerdo a eso motivar o no a la acción que es el motor de todo cambio
y mejora.
Esta sesión me hizo sentir simplemente anonadada,
confundida, pues nunca me imaginé que mi percepción del mundo no fuera la
correcta y cambió verdaderamente mi manera de ver el papel de México y
Latinoamérica en el mundo.
Ahora más que nunca siento y sé que el primer paso
hacia la conquista de cualquier meta es creer verdaderamente que es posible
alcanzarla y es algo que en lo individual y como sociedad latinoamericana, nos
hace mucha falta… Debemos confiar en nuestras habilidades en nuestro potencial,
creer que podemos porque de verdad podemos y fijarnos objetivos ambiciosos sin
temor a no estar a la altura.
Esta es una reflexión que desde esta sesión y hacia
adelante he tratado de aplicar en mi vida personal, pues creo que si también en
lo individual pensamos a gran escala, poco a poco entre todos iremos alcanzando
metas cada vez más importantes que nos convenzan y reafirmen la verdadera
importancia de nuestro papel en la vida y el mundo.
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